domingo, 3 de julio de 2016

En el piso de arriba

Cada noche intentó echarme a la cama más tarde. Ya he probado todas las formas posibles para no oír, no pensar. Sin embargo ha surgido en mí una terrible contradicción. Evito el sueño, alargo la cena, veo televisión, me adormilo en el sofá. Nada es como dormir en la cama. Entrar a mi dormitorio es sinónimo de descanso pero también y ya desde hace muchos meses, de placer y sí, a la vez quiero volver cada noche.
Los nuevos amantes, como les llamo. No pueden si no ser nuevos amantes, ya que cada noche soy testigo de sus quejidos. Al principio sólo eran movimientos, golpecillos de la cama contra la pared, pero ahora, transcurrido el tiempo he pasado a mascullar con ellos los murmullos llenos de placer, a contestar por ella cuando él le sugiere un nuevo juego ..

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