martes, 25 de agosto de 2015

Ten piedad soy tu perra - Relatos eróticos

Lo permitido y lo prohibido

En un relato erótico el autor puede permitirse decir "soy tu perra"

 Ten piedad, soy tu perra métela despacio cuando te suplique que me la claves con fuerza y sácala cuando te pida que la metas más – dije entre falsos gemidos
Él siguió con lo suyo, un vaivén arrítmico, insoportable y que no conducía a nada más que le desplumara la cartera.

  Date la vuelta y lámela   ordenó. Entonces se confirmaron mis sospechas, un bultillo del tamaño de un dedo meñique. Recogido como si estuviera avergonzado de la inutilidad de su existencia ¿que quería que se la chupara? desde luego no se lo iba a preguntar. Saqué la lengua que para aquel pedacito resultaba ser la de un tigre lamiendo la pata de un cachorro recién nacido..
La curiosidad mató al gato

Virginia Plà